Nuestro
gran protagonista ha sido siempre el común de los humanos,
la gente de cualquier lugar del planeta, encarnada en personajes concretos,
que ésa es una de las grandezas del teatro: su incompatibilidad
con las abstracciones, su exigencia de rostros y voces precisos, su
atención a las circunstancias, la creación de personajes
creíbles, en cuyo tránsito escénico nos reconocemos.
Bajo una nube de palabras, desdibujado por la manipulación
que surge de las cuatro esquinas de su mundo, el personaje intenta
alzar la voz, romper la fila de las víctimas anónimas,
y, en lugar de aceptar mansamente su destino, pregunta y pregunta
por la razón de su sacrificio. Esa pregunta es, en realidad,
el teatro, lo que un día separó definitivamente a los
mitos de la celebración – rituales de la gratitud o la
resignación – de los mitos dramáticos, donde,
si no se salvaba a las víctimas, se les otorgaba, al menos,
el derecho a hacer preguntas.
Y eso hemos
hecho durante diez años, preguntarnos, a través de las
voces inmortales de los clásicos, o, las más de las
veces, de los autores de nuestros días, por la sinrazón
de tanto sufrimiento, al tiempo que solicitábamos de nuestros
espectadores nuevas respuestas y compromisos para corregir el curso
de la historia. Pretensión milenaria de buena parte del teatro,
que sería pueril si las realidades históricas y sociales
no siguieran poniendo ante nuestros ojos los dolores evitables de
tantos millones de personas.
Como en
ediciones anteriores, le hemos dado al Festival un título.
Este año es “Viaje al Sur”. Porque el Sur ha dejado
de ser una aventura del imaginario para ser una experiencia real.
Sobrevive en el ánimo del Norte la vinculación del Sur
– en el caso europeo, del Mediterráneo – con un
espacio azul y una vida distendida, donde el tiempo discurre mansamente.
Pero, a su vez, el viaje o la información nos sitúan
en un Sur cargado de problemas, cuando no de hambre y de violencia,
que irrumpe con fuerza en la buena conciencia de nuestras sociedades.
El Sur está ahí, rotas las viejas estampas, rebelado
contra su condición de sueño irreal y placentero del
Norte, reclamando su reconocimiento en el nuevo orden planetario.
El Sur ya no es un punto geográfico, ni una construcción
mítica, ni la iconografía de un pacífico lugar
de vacaciones; el Sur son todos los pobres y discriminados del mundo,
con su cultura hecha de cantos, relatos y poemas, sojuzgados por las
supersticiones, que acaban de descubrir la anchura del mundo y quieren
llegar hasta él. Y que, en muchos casos, se saben poseedores
de una riqueza que la cultura del consumo desconoce.
Para nuestro
objetivo hemos seleccionado una serie de espectáculos, por
los que cruzan los nombres de María Pagés, Federico
García Lorca, Salvador Távora, Sófocles, Antonio
Álamo, Berkhof, Laila Ripoll, los Carnavales de Cádiz
e Itziar Pascual, a los que hemos añadido dos versiones del
Quijote – un sureño manchego – gestadas una en
La Mancha y la otra en los Andes, un espacio marroquí habitado
por Jean Genet, Joseph Pere Peyró y el Tánger, de Luis
Delgado - , tres Conciertos de Músicas del Sur – Chango
Spasiuk, el Lebrijano y Miquel Gil- , dos muestras del Programa La
llegada del otro al imaginario de la infancia y la adolescencia, a
cargo de La Vie e bel y del actor marroquí Mostapha Bahja,
una Semana dedicada a los grupos del Madrid Sur, la Semana de Cine
Voces del Sur, varias Exposiciones y las habituales jornadas en la
Universidad Carlos III, que en esta ocasión llevarán
el título de Diálogo Norte-Sur: tradición y modernidad.
Importante
es señalar que, a partir de esta décima edición,
en función de las experiencias anteriores, hemos decidido alterar
la estructura de la que veníamos llamando Muestra Madrid Sur.
A partir de ahora su lugar lo ocupará ES 05 MADRID SUR A ESCENA,
que nace con la pretensión de ofrecer un espacio al movimiento
teatral de la zona, potenciar la posible proyección de sus
mejores trabajos, y facilitar el encuentro y el debate entre sus miembros.
Para lo cual, creemos que es mejor concentrar todo el esfuerzo en
una semana y reunir en un solo teatro – en esta ocasión,
el Buero Vallejo de Alcorcón – a los grupos, organizando
actividades paralelas, señalando al final las mejores aportaciones,
invitando a los medios y procurando construir ese clima colectivo
que se perdía en el formato anterior.
Al cumplirse
los diez años del Festival, es una grata obligación
agradecer a los espectadores del Madrid Sur su generoso apoyo. Y celebrar
la voluntad de los Ayuntamientos que han mantenido y mantienen el
Festival, donde, como ocurre siempre en estos casos, y máxime
tratándose de espectáculos que a menudo son estrenos
absolutos, existe siempre un margen para el propio error o para la
discrepancia de los espectadores. En todo caso hemos procurado que
nuestro trabajo fuera, a la vez, estéticamente exigente, lúdico
y abierto a las preguntas que suscitan las injusticias de la historia.
José
Monleón
Director del Festival
Director de la Fundación IITM